BiciBlog

#PedaleoSolar Etapa 18 y 19 de Tarragona a Lleida, pasando por Barcelona. Altibajos durante la vuelta a España.

Movido por la gente y por algo de Sol en Cataluña.

Mi nombre es Eugenio García-Calderón, he dado la vuelta a España en una bicicleta solar. Aquí podréis conocer parte de aquella gran aventura

 

Me ha costado casi 3 meses continuar con el blog, pido perdón por la tardanza, pero me he sentido desubicado en algunos momentos de la vuelta a España, y mi cabeza me ha jugado malas pasadas después de tanta presión y prisas. ¡Pero finalmente aquí está! Las aventuras continúan.

Literalmente, casi me cuesta la vida llegar a Barcelona desde Tarragona, tuve que ir por la carretera C-31, un lugar nada agradable para los ciclistas, al principio de la carretera es todo subida, hay dos carriles, uno para cada sentido, sin arcén, todo curvas, es decir, una trampa mortal. Cuando empecé a subir aquellas cuestas a poco tiempo se formó un atasco de unos 50 coches que no podían adelantarme con seguridad. Algunos perdían la paciencia y pasaban rozando la bicicleta mientras pasaban coches de frente, otros invadían el carril contrario con riesgo de una colisión frontal. El estrés era incesante, ha sido la primera vez que los conductores se han pasado de la raya, insultos hacia mi persona, pitidos, y un largo etc. Entiendo la frustración de la aquella gente que tuve que esperar 8 minutos hasta que por fin encontré un arcén donde pararme y aliviar el tráfico, mi cara en la foto lo dice todo.

Lo que aún no llego a entender es como alguien es capaz de poner en riesgo la integridad de otras personas con tal de llegar 8 minutos antes a su destino. Esta ha sido sin duda de las situaciones más peligrosas hasta el momento, pero tampoco había forma de esquivar esta carretera, la alternativa para los coches es pagar un peaje, la alternativa para las bicis es quedarse en casa.

 

La frustración se desvaneció cuando conocí al grupo local de Som Energia en Barcelona, me invitaron al festival Cruilla donde estuvimos “repartiendo” energía solar para aquellos fiesteros que, entre canciones y conciertos, querían un poco de jugo de electrones en sus teléfonos móviles. Cuando el Sol se fue, nos unimos al ambiente festivalero (Aurora, estás como una cabra, si lees esto que sepas que admiro tu energía vital) yo me fui pronto, al día siguiente tenía que continuar hasta Lleida. Lo que me esperaba ahí jamás me lo hubiese podido imaginar.

 

Tras unos días de descanso me puse como objetivo llegar a Lleida. No fue fácil, la ola de calor había llegado, y me había pillado en medio de una larga etapa. Aquella vez fue el récord de líquido consumido en un día. Calculo que fueron unos 5,5 litros de agua la que mi cuerpo demandó aquella jornada. Cada vez que encontraba una fuente era la como la panacea, capaz de curar cualquier mal.

De camino a Lleida hablé con mi amiga Nadia para que me ayudase a encontrar un sitio para guardar la bicicleta solar y a poder ser un sofá para poder dormir. La conversación fue algo así.

– Eugenio, “tranqui”, mi mejor amiga está allí. Yo me encargo.

Por otro lado, nada más llegar a la hermosa ciudad, conocí a Javi y Antonio, de Som Energía en Lleida, unas bellísimas personas que me recibieron con los brazos abiertos.

Tras conversar con ellos y rematar los detalles del evento de Pedaleo Solar para el día siguiente, me dirigí a pasar la noche casa de Andrea, la amiga de Nadia.

– A ver como subimos este trasto a mi casa. Me dijo Andrea entre risas y con su acento gallego nada más verme.

– Tranqui, llevo dos meses resolviendo este tipo de problemas, seguro que podemos. Le contesté.

Andrea es una persona difícil de describir, tiene un carácter y una personalidad potente, si entras en una discusión con Andrea más te vale tener tus disparos bien cargados de argumentos convincentes, si no ella será capaz de aplastarte en un momento. Pero en realidad, esa envoltura gallega esconde una muy buena persona, que se preocupa constantemente del bienestar de quienes le rodean y también mira por el planeta. Cuando le dije que podíamos ir a comprar algo para cocinar en el Mercadona me dijo esto:

-¿Al supermercado, y tú eres el ecológico? Me dijo entre risas.

Andrea me vacilaba constantemente, disfrutaba metiéndose conmigo y yo con ella, era como si nos conociésemos de toda la vida.

-No Eugenio, mejor compramos a granel.

Razón no le falta, acostumbrado a la comodidad de comprar en grandes superficies nos olvidamos del gran impacto medio ambiental que tiene comprar comida hiper-envasada. Piensa de manera global y actúa de forma local, esto lo aplica Andrea cada día y esto es solo un ejemplo. Gracias por compartirlo conmigo.

 

Más tarde pude conocer a Lia y Mark, los compis de piso de Andrea, ya de por sí los tres juntos forman un equipo tragicómico, pero lo mejor de todo es que justo el día que yo llegué a su casa, también vino la madre de Lia de visita, cordobesa de pie a cabeza. La diversidad de orígenes, culturas y acentos podrían dar pie a cualquier escena inicial de un chiste: De esto que llega un madrileño con una bicicleta solar pidiendo cobijo a casa de una gallega, una andaluza, un catalán, dos gatos y la madre cordobesa. Esa casa me dio un sudidón de alegría me quedé varios días más de lo previsto, y más que me tenía que haber quedado pero el proyecto tenía que continuar, volveré, pero esta vez con menos responsabilidades sobre mis alforjas.

 

 

 

El evento en Lleida fue un éxito, nos colocamos con la Bicicleta Solar en una de las plazas principales de la ciudad. Gracias a la ayuda de Javi y Antonio vino la TV local y algunos periódicos, gracias a ellos y al resto de socios de Som Energía, personas como Antonio y Javi están llevando a cabo una labor altruista, que es la de fomentar un modelo energético más limpio y accesible. Cuando llegue a Madrid seguiré sus pasos e intentaré aplicar todo lo que me han enseñado.

Vídeo de la entrevista en TELEPONENT:

Un jove fomenta les energies renovables viatjant per l’Estat en bicicleta elèctrica

 

 

 

Ese día, por si fuera poco, también conocí a Laia, fundadora de “The VanEffect” y de “EcoVan” tuve la suerte de aparecer en su magnífico blog de formas alternativas de viajar, es también un modelo a seguir en esa búsqueda de aventuras sobre ruedas, pero siempre respetando al máximo el planeta. Os animo a que descubráis sus maravillosos viajes en furgoneta: https://thevaneffect.com/

Despedirme de mi ya familia en Lleida fue complicado, pero me esperaban nuevas aventuras a la vuelta de la esquina, en el próximo capítulo os cuento cómo atravesé una tormenta de verano de camino a Zaragoza.

Gracias Andrea, Javi, Antonio, Mark, Lia, su madre y a Laia. 90 días después, aún os llevo en mi corazón.

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